• Secreto profesional y confidencialidad

    Para la vida psíquica la posibilidad de secreto es esencial. Una parte secreta es necesaria para la construcción de nuestra intimidad, ya que permite el despliegue de nuestros pensamientos. El secreto estructura nuestra vida fantasmática y nuestras capacidades de creación. Es también sabido que todos guardamos secretos ciertas cosas íntimas que nosotros mismos juzgamos inconvenientes o vergonzosas.

    Es por esto que cuando alguien decide consultar un psicoterapeuta o un psicoanalista es fundamental poder sentirse en confianza y libre para poder abordar todos los temas, incluso los más íntimos o los más difíciles. El espacio terapéutico debe ofrecer las condiciones para poder hablar de los secretos, para poder evocar los fantasmas y sentimientos más íntimos, y para poder contar todos los sueños. Cuando el pensamiento se siente más libre, los procesos psíquicos subyacentes pueden empezar a precisarse, permitiendo de ese modo avanzar en el trabajo clínico.

    Todo lo que un paciente confia en el marco de una psicoterapia o de una cura psicoanalítica debe pues mantenerse en una confidencialidad total. Una persona que consulta es en general una persona que sufre y que se encuentra fragilizada. El "psi" debe no solo estar muy atento en todo lo que concierne el derecho a la vida privada sino también en preservar la dignidad.

    Es importante saber que el psicólogo, el psicoterapeuta, el psicoanalista, deben referirse de manera rigurosa a códigos de deontología elaborados por las diversas instancias y escuelas de enseñanza que rigen sus actividades. Los diplomas universitarios y en Francia la inscripción en el registro ADELI son también garantías de profesionalismo y de respeto del secreto profesional.